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PUBLICACION FUNDADA EN 1996



HIMNO NACIONAL—Datos historicos

Escribe el Mtro. Federico Britos

El Himno Nacional de la República Oriental del Uruguay es uno de los simbolos patrios, junto a la Marcha Mi Bandera, el Himno a Artigas, los escudos nacionales y las banderas oficiales.
La letra fué declarada como himno por decreto del 8 de Julio de 1833. La música actual se aprobó por decretos del 25 y 26 de Julio de 1848.
En 1828 se firmó la Convención Preliminar de Paz entre Argentina y Brasil. Recién nacido el país, José Rondeau, Gobernador Provisorio, recibió el ofrecimiento de Francisco Acuña de Figueroa para colaborar en la redacción de un texto para el himno.
La idea fué aceptada y para la Jura de la Constitución de 1830 se presentó el proyecto de Himno Nacional, que debió esperar tres años para convertirse en el himno oficial.
El gobierno del primer presidente, Fructuoso Rivera fué el que lo aprobó el 8 de Julio de 1833, a pesar de no existir concenso sobre algunas estrofas. En el acto de gala en el Teatro San Felipe, el 25 de mayo de 1833 se cantaron sus versos con música de Antonio Sáenz.
Sin embargo cuando se ejecutó por primera vez como himno oficial, el 18 de Julio del mismo año, la música era de Barros. El 12 de Julio de 1845 se aprobó una reforma en las estrofas, y Acuña de Figueroa quitó las referencias más duras a España, Portugal y Brasil, agregando la frase que más tarde se haría célèbre: “Tiranos Temblad”!!.
La letra contenía 11 estrofas de 8 versos decasílabos cada una, a la que se le agrega el estribillo de 4 versos.
SOBRE LA MUSICA – Durante muchos años hubo polémica acerca de la autoria del himno. El decreto del 26 de Julio de 1848 aprobó la música, y la atribuyó oficialmente a Fernando José Quijano (1805-1871), militar, actor y músico aficionado. Según algunos testigos de la época, Quijano tocó la música del himno en su casa de la calle Washington entre Pérez Castellanos y Maciel, ante un grupo de amigos entre los que se contaban el propio Francisco Acuña de Figueroa, el poeta argentino José Mármol, Juan Manuel de la Sierra y otros.
Estudios serios, desde el punto de vista musical, en cuanto al desarrollo armónico, que es complejo, y su construcción, desde el punto de vista sinfónico, han demostrado que la version definitiva definitiva (la actual) no pertenecía totalmente a Quijano.
Las reminiscencias de Gaetano Donizetti y Giocchino Rossini, la influencia marcada de sus líneas operísticas y lo antes mencionado hacen casi inverosimil que un músico aficionado haya sido su autor.
No cabe duda de que en la partitura hubo una intervención decisiva de Francisco José Debali ( 1793-1859), músico nacido en Hungría y educado en Italia, de sólida formación académica, que llegó a Montevideo en 1838 con el título de maestro de bandas militares del Piamonte.
Se ha llegado a cierto consenso en que Quijano habría esbozado la melodía y que Debali la habría orquestado dandole el caracter rossiniano y operístico que tiene.
Es evidente la similitude con algunos pasajes de la opera Lucrezia Borgia de Gaetano Donizetti.
Yo diría que hay varias frazes musicales casi exactas. Dicha opera se había estrenado en diciembre de 1833 en el famoso teatro de La Scala de Milán, cuando aún Debali vivía en Italia.
Se sostiene que es casi imposible que Quijano la conociera y, por tanto, no habría sido él quien esbozara la melodía. La historia refiere, sin embargo, que fué Quijano quien ayudó a Debali a interpretar el texto, interiorizarse del espíritu del Himno, y comprender el tono y la importancia que debió asumir aquella.
El himno con la música actual se ejecutó por primera vez el 18 de Julio de 1845, en plena Guerra Grande y en Montevideo.
Noventa años más tarde, el 20 de mayo de 1938, un nuevo decreto incorporó arreglos de Gerardo Grasso y Benone Calcavecchia.



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